AdEgA dE bOrBa – D.o.C. aLeNtEjO 2011

Los que me seguís quizás recordéis un post de hace tiempo: ChEz LaPin donde os hablaba de uno de los restaurantes que más me gustan en la Ribeira de Oporto, ahí fue donde empezó nuestro idilio con este vino: Adega de Borba. Nuestro encuentro con él fue, pues, casual ya que poco sé de vinos portugueses, más allá de las tres o cuatro referencias que tengo de mano y de las que tiro cuando visito el país vecino, así que poco improviso.

Lo cierto es que me gustan los vinos del Alentejo y, en vista de que era el más barato de los cuatro que se nos ofrecían y de que no conocíamos ninguno, éste fue el criterio que primó, por eso de que si no nos gusta al menos que no sea muy caro… lo cierto es que fue todo un acierto, nos encantó y se ha convertido en uno de nuestros vinos portugueses de referencia por su sabor y por su excelente relación calidad-precio.

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Este vino proviene de la región de Borba, en el Alentejo portugués, y se comercializa bajo la D.O.C. Alentejo.

Alentejo quiere decir “Alén do Tejo”, es decir, más allá del Tajo, abaraca una extensa zona en el interior de Portugal, con capital en Evora, próxima a a Extremadura. La zona se divide en 8 subregiones vitivinícolas -Portalegre, Borba, Redondo, Reguengos, Vidigueira, Evora, Granja-Amareleja, y Moura, algunas de ellas fueron en el pasado Denominación de Origen, hasta que, en 1998, se unificaron bajo el nombre Alentejo.

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Las castas tintas más comunes son: aragonêz (o aragonês – que nosotros conocemos como tempranillo), periquita (o joão de Santarem o castelão francês), trincadeira (o tinta amarela), bastardo (o tinta caiada), moreto, alicante bouschet (garnacha tintorera) y alfrocheiro preto. La trincadeira es la casta de más calidad, y da a unos vinos de color más abierto, y más elegantes.

Nuestro vino está elaborado con uvas Aragonez, Trincadeira y Alicante Bouschet.

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ChEz LaPiN

En nuestra última escapada a la “vintage y anacrónica” Oporto (como diría la periodista María Fluxá, sin duda una de las mejores descripciones que he leído sobre esta hermosa ciudad) cenamos en uno de mis locales favoritos, en la zona de la Ribeira, a orillas del rio Douro (Duero), en un callejón pegado a la muralla y bajo un soportal, uno de los restaurantes más bonitos y “pintorescos” de la ciudad: Chez Lapin.

A principios del S.XX, Chez Lapin, era la cochera de los carruajes de caballos que transportaban las mercancías de los barcos que atracaban en la Ribeira. Más tarde, con la disminución de la afluencia de barcos, se transformó en casa de comidas con el nombre Casa Coelho, pero la  existencia de una casa de pesca con el mismo nombre obligó al cambio de denominación.

Como muchos de sus clientes eran franceses, alguien propuso su nombre actual “Chez Lapin”, (Casa Coelho -Casa Conejo- en francés), de ahí los conejos en sus jaulas en el exterior y los conejitos de peluche y de paja colgados por todo el restaurante.

Aunque su nombre francés pueda dar lugar a confusión, es un restaurante de comida tradicional portuguesa, frecuentado tanto por turistas como por locales, sus paredes abarrotadas de objetos y cachivaches traídos de todo el mundo le imprimen un carácter muy particular y un tanto kitsch.

Riquísimos los boulinhos de bacalhao, la ensalada Chez Lapin y el arroz de pato.

En anteriores ocasiones había tomado su excelente cataplana y el bacalhao com natas, pero hay que variar… además cuenta con la ventaja de tener una carta no demasiada extensa, con lo que si le añadimos la proximidad geográfica, ya poco me queda para haber saboreado todas sus especialidades. Eso sí, para tratarse de Portugal y de Oporto no es muy económico, aunque las raciones son muy abundantes y dos entrantes y un plato principal son suficientes incluso para dos comilones como nosotros.

Probamos en esta ocasión un vino, no era ni mucho menos el más caro de la carta pero era excelente: Borba (D.O.C. Alentejo).

Frente a nosotros, las bodegas del vino de Porto (nosotros hicimos una visita a Sandeman, cortita pero interesante) cuyo origen se atribuye a Napoleón que al ver como los ingleses bloqueaban la entrada al vino de Bordeaux, obligó a los portugueses a hacerle el vino. Dicen que esta influencia francesa vas más allá y es las responsable del nombre del plato típico de la región: la “francesinha”

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