SâMbUrEşTi

En estos tiempos de crisis es bueno saber disfrutar del hogar, así que, en esta ocasión, nos hemos quedado en casa para probar un vino que Chuny trajó de Rumanía: Sâmbureşti, cosecha 2007, elaborado con la variedad Cabernet Sauvignon.

Es éste un vino seco (SEC), de calidad superior con denominación de origen (DOC), procedente de la región rumana del mismo nombre, Sâmbureşti, donde se produce vino 100% Cabernet Sauvignon. Es de color rubí intenso, con olor frutal, como a ciruela, con matices florales de violeta, de cuerpo alcohólico, muy aromático y provisto del leve y característico sabor herbáceo de ésta variedad, pudimos comprobar como casa perfectamente con quesos y chocolate, para los más golosos.

Y evocó, en mi paladar y en mi nariz, familiares sabores y olores que me recordaron a los Cabernet Sauvignon “Viña Falernia” de mi amigo Aldo Olivier en Chile, Valle del Elqui, que brillaba cuando se presentaba en ensamblajes con Merlot y Syrah.

Nunca había probado un vino rumano, ni conocía mucho más de Rumania que las historias sobre el famosísimo conde Drácula y el duro régimen de Nicolae Ceaușescu, es por ello que me he decidido investigar un poco al respecto de la tradición vitivinícola del país y contároslo a continuación, espero que os resulte interesante.

Según un dicho rumano “Hay que tomar vino: una copa para la salud, dos para el placer y tres para un buen descanso. Cuatro le ponen a uno triste y más… ¡le vuelven loco!”. Quizás sea por ello que el consumo de vino en Rumania es más bien escaso, a pesar de ser el noveno productor mundial y el número 20 en el ranking de países exportadores.

Las condiciones climáticas y geográficas de Rumania favorecen el cultivo de la vid, situada en el mismo paralelo que Francia, sus calorosos veranos y fríos inviernos hacen sufrir a las cepas para que proporcionen unos vinos tan sorprendentes como desconocidos.

El cultivo del vino en Rumanía se viene practicando desde la antigüedad, y fueron los romanos los que los extendieron por la parte oriental de su imperio. La Edad Media supuso un fuerte impulso a la viticultura. Al contrario que en España, donde los árabes paralizaron el cultivo por motivos religiosos, los otomanos permitieron que la viticultura rumana se siguiese practicando de forma ininterrumpida.

La llegada de la filoxera, en el S.XIX, supuso, al igual que en España y gran parte de Europa, la destrucción de plantaciones enteras de variedades autóctonas. La recuperación de esta enfermedad no se hizo efectiva hasta después de la II Guerra Mundial, cuando empezaron a importarse grandes cantidades de cepas de variedades nobles injertadas en pies americanos.

Durante la época comunista, en el marco de la economía colectiva, Rumania alcanzó cierto reconocimiento internacional como productor de vinos de calidad. Durante este periodo, el cultivo de la viña fue creciendo hasta representar algo más de un 2% de la superficie cultivable de todo el país. El gobierno rumano implantó el “Plan de sistematización de las zonas rurales y urbanas” que provocó la destrucción de numerosos pueblos y la reubicación de sus habitantes en “ciudades agrarias” causando graves desajustes en la agricultura del país. Las duras medidas económicas impuestas por el régimen de Ceaușescu provocaron graves carencias en las zonas del interior, lo que condujo a la Revolución de 1989, que dejó al país sumido en una grave crisis que afectó, también, a su industria vitivinícola cuya producción fue reduciendo progresivamente desde entonces.

En general los vinos rumanos presentan una calidad muy desigual y necesitan mejorar en cuanto a técnicas de elaboración y tratamiento en bodega. A su favor, tienen unos costes de producción mucho más bajos que en el resto de Europa y emplean uvas de gran calidad. Rumania produce más de 400 vinos agrupados en diferentes categorías dependiendo de su composición y de la tecnología usada en su producción.

Actualmente está vigente la Ley del viñedo y del vino de 1997. Se produce vino seco (sec), semiseco (demisec), semidulce (demiduce), vino de postre (desert) y vino espumoso (spumant), distinguiéndose entre:

  • Vinos de calidad superior (VS)
  • Vinos de calidad superior con denominación de origen (DOC).
  • Vinos de calidad superior con denominación de origen y grados de calidad (DOCC), que pueden ser:
    • con uvas recolectadas en su estado óptimo de maduración (DOCC-III o DOCC – CMD)
    • con uvas sobremaduras o vendimias tardías (DOCC-II o DOC-CT);
    • con uvas afectadas por la podredumbre noble (DOCC-I o DOCC-CIB).

En cuanto a las variedades cultivadas, la larga tradición de la viticultura debido a la no interrupción del cultivo desde la antigüedad ha permitido la supervivencia de variedades autóctonas de gran calidad, como la Feteasca alba, la Feteasca regala o la Grassa de Cotnari. Su clima ha permitido, también, la perfecta aclimatación de variedades foráneas (Cabernet Sauvignon, Chardonnay, Merlot, Pinot Gris, Pinot Noir, Riesling, Sauvignon blanc, etc.) con las que se producen vinos de bastante calidad (destacando entre ellos los Pinot).

Como regiones productoras destacan: Transilvania, Moldavia, Muntenia y Oltenia, Dobroudja.

(Fuente: http://www.verema.com)

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